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Las 5 reflexiones que toda viajera debería hacer en un viaje a solas

Viajar sola como mujer, esa actividad que para muchos y muchas aún sigue creando tabúes, falsas creencias, miles de miedos y preguntas. Las mujeres que viajamos solas no somos una especie de “superheroinas”, simplemente hemos tomado la sana decisión de que viajar solas sea nuestra prioridad (por diversos motivos).

Yo siempre he dicho que cuando viajas sola es cuando más puedes pensar y reflexionar muchísimo. Hay miles de descubrimientos que podrás hacer al viajar en solitario, y precisamente por eso, hoy decidí traerte 5 reflexiones que puedes hacer en tu próximo viaje a solas.

1. ¿Estoy parada en el lugar que deseo estar?

  El viajar sola hace que tus más profundas reflexiones emerjan. Cuando estás viajando sola, vas a estar tanto tiempo a solas contigo misma, que eso solamente intensificará el periodo que tengas para pensar y reflexionar acerca de tu vida.

Poder estar en otro lugar, fuera de tu zona de confort, alejada de todo, te ayuda a ver más allá de lo convencional y a preguntarte si estás parada en el lugar en el que deseas estar.

No me refiero al lugar físico (a la ciudad o país en el que estés), si no al lugar interno en el que estás. Es decir, el lugar en el que deseas estar en tu propia vida, pensar si verdaderamente amas lo que haces a diario, si quieres darle un cambio a tu vida, si hay algo que no te hace bien y quieres desechar o si quieres estar esa persona con la que compartes tus momentos.

La propia ruta en solitario te va a abrir el panorama acerca de las cosas que te gustan de tu vida, y aquellas que deseas cambiar para tu propio bien. Lo importante es prestarle atención a estas reflexiones, para que podamos conocernos un poquito más a nosotras mismas, conocer si deseamos seguir en el lugar en el que estamos o mover algo.

2. ¿Estoy siendo yo la que dirija mi recorrido?

No me refiero a si eres tú quien está organizando el viaje por ti misma, si viajas en tour o por ruta libre, me refiero a una reflexión acerca de si te estás moviendo por mera inercia en tu vida o si eres tú quien está dirigiendo tu camino.

Seguramente conoces a muchas personas que viven solamente porque si, no se preguntan nada, parecen andar bajo un ritmo estandarizado que rige su vida, sin razón alguna.

He conocido a muchas chicas que se van solas para encontrarle sentido a su vida, para escapar de algo, para sanar después de alguna decepción, e incluso para simplemente salir de su gris rutina que las atrapa. Razones hay muchas, pero una vez que te encuentras en el viaje, es cuando más aprendes de ti misma.

Cuando viajamos, nuestro panorama se abre, así que aprovechémoslo: Reflexionemos acerca de las decisiones que tomamos a diario en nuestras vidas, que el viaje en solitario sirva para saber si esas decisiones son dirigidas deliberadamente hacia nuestros objetivos personales, o si simplemente estamos esperando que por arte de magia las cosas funcionen.

Que el viajar sola sea un acto que te ayude a dirigir tus resultados, a que seas la dueña de tu propio camino, y no a que otros lo sean.

3. ¿Qué me debo a mí misma?

Bien dicen que si no haces nada por cambiar tu situación, la culpa es tuya y no del destino o del mundo. Y eso es algo que cuando viajamos, comprendemos un poco más porque el viaje es una decisión personal que tomamos para ir en búsqueda de algo.

A veces la vida nos da lecciones muy importantes, y cuando viajas sola, tienes un poco más de probabilidades de prestarles atención. Comprender que estamos en dónde estamos por nuestros propios méritos, hace que valoremos más nuestro esfuerzo, nuestro diario caminar.

El mundo es enorme y tiene miles de bellezas, pero hay que reflexionar que no nos debe nada, tú eres la que debe salir a descubrir qué tan lejos puedes llegar mediante tu propia tenacidad e ímpetu. Aunque los regalos de la vida puedan aparecer frente a nuestros ojos, si no somos lo suficientemente valientes para querer abrirlos, no lo harán por si solos.

Así que, ¿Qué te mereces?, ¿Qué te debes a ti misma? Simplemente lo que tú provoques que te suceda.

4. ¿Qué deseo SER en lugar de TENER?

Viajar es algo que nos enseña un poder de humildad brutal. El poder estar en un lugar desconocido para ti, y ver algo que es mucho más grande que tú, hace que te sepas tan pequeña en este mundo, que únicamente valores más lo que eres.

Siempre he creído que las experiencias son lo que más llenan tu alma, todo eso que te permite ser una mejor persona. Y viajar es algo que nos muestra esa lección a diario, y es entonces cuando comprendes que en la vida, lo que más felicidad nos brinda es lo que somos y no las cosas materiales que podamos tener.

¿Puedo ser una mujer más amable, más altruista, más bondadosa, más trabajadora?, ¿Puedo superarme más? Esa es la reflexión que todas deberíamos hacer, recordar que la felicidad verdadera y auténtica no es mayor si tenemos más cosas materiales, es mayor si aprendemos diariamente a tener más, pero internamente como seres humanos.

5. ¿Qué puedo aprender de los días malos?

Los viajes no suelen ser siempre color de rosa, es decir, no todo se trata de esa hermosa fotografía mía sonriendo en ese hermoso lugar que siempre soñé visitar. Al igual que en la vida, los viajes también suelen tener días negros, esos días en los que todo parece salirte mal y lo único que quieras es dejarlo todo.

Es normal, no todo lo podremos controlar, y tener esos días malos es muy frecuente. Ese día en el que perdiste algo, te robaron, te perdiste o simplemente extrañas mucho tu casa o a tu familia es cuando más reflexiones debemos hacer.

Cuando comprendemos esto, y que a veces lo que parece terrible no lo es, es cuando más entendemos que siempre el día siguiente puede ser mejor. Viajar nos brinda la oportunidad de reconocer que el mundo está plagado de maravillas, y que también de los días malos se aprende mucho.

Viajar enseña, eso es algo innegable. Pero cuando lo haces solo, aprendes otras cosas que sería muy difícil comprender cuando viajamos acompañados, y una de ellas es que somos mucho más fuertes de lo que pensamos.

Las tormentas podrán durar más o menos, pero siempre acaban, lo importante es aprender de ellas y de las lecciones que nos dejan, como paciencia y tolerancia.

Espero que estas reflexiones te hayan gustado y te hayan inspirado a salir a conocer todo lo bonito que este mundo tiene. Viajes solo o sola, o viajes acompañado, lo importante siempre es abrirnos hacia todas las posibilidades que el propio viaje nos brinda.

Gracias por leer. 

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