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No te aferres a morir en vida, eres libre de crear tu cielo o tu infierno

“El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar, no puede cambiar de pasión.”-Frase de la película “El Secreto De Sus Ojos”

¿Qué quieres hacer por el resto de tu vida? Si yo en este momento te hiciera esta pregunta a ti que me estás leyendo, ¿qué me responderías? Quizás la mayoría me diría con firmeza y certeza que saben perfectamente qué es aquello que se ven haciendo por el resto de sus vidas, qué es aquello que les llena el alma y los apasiona, qué es aquello que les hace sentir ese cúmulo de emociones y que los llena de felicidad.

Y qué me dirías, si inmediatamente después te preguntara: ¿Qué estás haciendo hoy para poder llegar a hacer lo que quieres hacer por el resto de tu vida? ¿Qué acciones estás tomando hoy para poder lograrlo? ¿Qué estás cambiando para poder llegar a dónde quieres?

Cada persona tiene algo con lo que sueña, algo que anhela lograr, y ninguno de esos sueños es despreciable, el problema llega cuando nos olvidamos de ellos. Cuando por presiones, miedos o críticas, simplemente nos decimos a nosotros mismos que los sueños son cosas irónicas que vivimos imaginando, y que jamás podríamos cumplir.

Si hay algo que he podido aprender a mis pocos o muchos años, es el valor que tiene el tiempo. Creo que muchas veces los seres humanos vivimos tan aprisa, que pensamos y llegamos muchas veces a creer que la vida es eterna, y que tenemos todo el tiempo del mundo para poder lograr aquello que deseamos.

Obviamente, hay logros y sueños que solamente se alcanzan con constancia, preparación, trabajo duro y tiempo, eso es algo innegable. Sin embargo, me refiero a que muchas veces, las personas creemos que no hay un reloj caminando, que siempre habrá tiempo y que vivimos tan rápido, que solemos olvidar las cosas que verdaderamente valen la pena.

Vivimos en un mundo tan ajetreado, lleno de avances tecnológicos, y que cada vez necesita respuestas más rápidas, que nosotros también acabamos por convertimos en personas que viven rápido, demasiado rápido a veces. El ritmo de la vida hace que muchas veces, no veamos con claridad lo corta que es la vida, y vivamos apresurados, como si de una carrera se tratara.

¿A cuántas personas conoces que viven para trabajar? Aquellos que son los famosos workaholics, y su vida gira en torno del trabajo. Aquellos que trabajan y trabajan todo el día, a todas horas, hasta en fin de semana, que no sueltan el celular, que viven pendientes de sus emails, aquellos que hasta suelen descuidarse a ellos mismos, su salud física y emocional, y que apenas ven a sus familias o amigos unos minutos al día.

Ojo, no estoy diciendo que todas las personas que vivan bajo este esquema, vivan siendo infelices y que no vivan haciendo lo que les gusta, porque habrá mucha gente para la que su trabajo lo es todo. Solamente pienso, que a pesar del mucho trabajo que podamos tener, la vida te va enseñando con el paso del tiempo, que nuestras pasiones, familia y amigos deberían ocupar un lugar primordial en nuestras vidas, porque nos generan una satisfacción y plenitud que difícilmente otra cosa podría.

Si la respuesta a la pregunta que te hice al inicio de este post es: Yo quiero vivir toda la vida en una oficina, mi sueño es trabajar y trabajar, poder llegar a convertirme en gran empresario con mucho poderío, tener mucho dinero y un gran puesto, yo te diría: ¿Sueñas con eso, eso es tu mayor anhelo y tu pasión? Perfecto, completamente entendible y válido, cada persona tiene sus propios sueños y aunque sean distintos a los de los demás, si te hacen feliz, está totalmente permitido que los persigas.

Ahora quiero contarte una historia:

Te despiertas a las 5 de la mañana, odiando el sonido del maldito despertador y la llegada cada semana de los tan temidos lunes, te vistes de mala gana y te diriges a la oficina para hacer un trabajo que no te llena ni te apasiona, vives estresado siempre, trabajas 9 o más horas al día, tienes cinco días de vacaciones al año, dedicas poco o nada de tiempo a tu familia y a tus verdaderas pasiones y esperas con ansias cada día la hora de salida para irte a tu casa, descansar y volver a comenzar de nuevo la tediosa rutina al día siguiente. ¿Te suena familiar esta historia?

Conozco a muchísimas personas, para las que esta historia se vuelve su día a día, viven atrapados en un lugar haciendo algo que ni siquiera les apasiona o les gusta, se la pasan estresados y/o enojados todo el tiempo, quejándose de todo y de todos, conformándose con una vida vacía y creyendo que no hay salida posible. Viven odiando cada inicio de semana, odiando los horarios y a los demás, suelen olvidarse de ellos mismos y postergan las cosas o los hobbies que aman, y tienen muchísimo miedo al cambio.

Muchas de estas personas, piensan y dicen cosas como: “Pues, es parte del trabajo ¿no?, o sea esta es la vida que nos tocó vivir, ¿qué le vamos a hacer?”. Creen que no siempre se puede vivir haciendo lo que uno ama, y que hay que conformarse con lo que encuentran, porque es parte de la vida, y hay que aceptarlo así, porque es lo que hay y no existe otra opción.

Ahora te pregunto, ¿a cuántas personas conoces que viven así? Incluso, quizás tú que me estás leyendo hasta te sientas un poco o un mucho identificado con alguno de estos escenarios y con lo que acabas de leer. Yo creo que muchas de estas personas, aceptan vivir así por compromiso, temor o presiones económicas y sociales, y creen que así tiene que ser la vida, porque es la idea que a veces nos venden.

“Tienes que encontrar un buen trabajo, para eso estudiaste”, “Estudia una carrera que te deje dinero aunque no te guste, ¿sino de qué vas a vivir?, “Vivir de algo que te guste es muy complicado y solamente es para la gente rica”, “No puedes defraudar a tu familia”, “Esta es la vida que te tocó vivir, tienes que aceptarla”, ¿cuántas veces nos han dicho frases como éstas? Y lo peor, es que muchas de esas veces, acabamos haciéndonos creer a nosotros mismos que esas frases, tienen cierta o mucha veracidad.

¿Esta es la vida que me tocó vivir? ¿Según quién? Es decir, ¿ya estaba escrito en algún lugar desde que nací, que mi vida tenía que ser así y que no podía cambiarla si no me gustara? ¿Por qué tengo que dejar de lado mis ilusiones y mis sueños por hacer algo que los demás quieren que haga? Todos esos TIENES que nos dicen, acaban por hacernos creer que verdaderamente que la mayoría de veces, nuestra vida parece estar atada a lo que debería ser, y no lo que nosotros queramos que sea.

O sea, entiendo perfectamente que hay muchísimas personas viviendo bajo situaciones inhumanas, de carencias absolutas, y que quizás no tienen las mismas oportunidades que otra persona pudiera tener. Desgraciadamente vivimos en un mundo que tiene muchísimas injusticias, violencia y pobreza, y que hay veces que simplemente las personas no pueden permitirse trabajar en algo que les apasione, porque necesitan trabajar en algo, lo que sea, para poder tener una oportunidad de tener dinero.

También entiendo, que hay personas que toda su vida han vivido así, bajo el estereotipo que las cosas deben de ser así, y que a su edad, y principalmente por motivos económicos, puede ser muy complicado o imposible poder arriesgarse y abandonar todo por dedicarse a lo que verdaderamente aman.

Entiendo también, que a veces las cosas no son tan sencillas como parecen, como tomar la decisión de aventarse a hacer algo diferente, cambiar o mover algo, porque hay situaciones ajenas a nosotros que nos pueden afectar, y que simplemente pueden hacer del poder elegir un cambio, algo muy complicado y hasta imposible.

Déjame decirte algo: Tú que me estás leyendo, tú que si puedes elegir, que tienes no solo la capacidad, sino los medios para decidir qué quieres hacer por el resto de tu vida, hazlo. Deja atrás los temores, las críticas, los prejuicios, atrévete a saltar y lucha por lo que quieres. Permítete también equivocarte, y probar, pero no dejes que sea demasiado tarde, no dejes que llegue el día en el que te sientas muerto en vida, haciendo algo que no te apasiona y que te puede llevar a tu propio infierno.

Encontrar tu pasión lo cambia todo, así que encuéntrala, y no la dejes escapar, vida solo hay una y tenemos la obligación de descubrir qué queremos hacer por el resto de ella, y de hacer todo lo posible para unir nuestro talento (es decir, nuestras aptitudes personales) con aquello que amemos hacer. 

Como lo dice el autor Sir Ken Robinson, en uno de mis libros favoritos “El Elemento”, las personas que se encuentran en su elemento (en su pasión), encuentran gran placer y deleite en lo que hacen. Poder encontrar aquello que amas hacer, es poder encontrar la oportunidad de poder tener la fuerza y la voluntad de elegirlo siempre, poder elegir siempre hacer aquello que te haga feliz.

“Cuando estamos en nuestro Elemento, sentimos que estamos haciendo lo que se supone que tenemos que estar haciendo y siendo lo que se supone que tenemos que ser. Cuando se está conectado de esta manera con nuestros más profundos intereses y nuestra energía natural, el tiempo tiende a pasar más rápido,con mayor fluidez. Uno se desplaza hacia cierto tipo de «metaestado» donde las ideas aparecen más rápidamente, como si estuvieses conectado a una fuente que hace que sea significativamente más fácil lograr tu cometido. Cualquier cosa que estés realizando resulta sencilla cuando estás en tu elemento, porque unificas la energía con el proceso y con el esfuerzo que estás haciendo. Y sientes realmente que las ideas fluyen a través y fuera de ti, y que de alguna forma estás canalizándolas; estás siendo su instrumento en vez de obstruirlas o de empeñarte en alcanzarlas” Ken Robinson.

El olvidar nuestras pasiones, suele conllevar un riesgo muy alto en nuestras vidas, y que nos puede llevar por caminos de los que a veces es muy difícil volver. Yo sé que a veces, suele ser complicado poder encontrar la oportunidad de dedicarte a aquello que amas, pero a mi parecer, es mejor siempre luchar y vivir haciendo algo que te apasione, que morir día a día, haciendo algo que no te llene, y te haga morir poco a poco.

Solamente hay una única certeza en esta vida, y es que nos vamos a morir. TODO lo demás conlleva un riesgo, y no hay seguridad de nada, las cosas pueden salir mal, la vida no es color de rosa ni perfecta, cosas espantosas pasan, pero a pesar de todo, vale la pena arriesgarse. Vale la pena hacer de cada día que tengas, el mejor que puedas, atrévete, ama lo que hagas y haz lo que amas, y sobre todo trabaja fuerte por ello.

Échale ganas, cáete y levántate, si fuera fácil todo el mundo la haría, críticas siempre habrá, hazlo, sal y lucha por lo que te mereces y por lo que amas, no hay de otra. Tienes la capacidad de crear tu cielo o tu infierno, solamente tienes una única oportunidad para hacerlo, tú decides qué hacer con ella.

 

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