Carta Abierta a la Muerte - Descúbrete Viajando
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Carta Abierta a la Muerte

Me has pegado tan hondo que me has calado los huesos hasta que te has cansado, me has quitado a personas y seres que amaba más que a nada y me ha dolido, me ha dolido tanto que a veces has logrado cavar dentro de mí una espina que quema, aprieta mi pecho y no me deja respirar.

Has logrado lo que ni el mismo mundo ha logrado, has logrado que te tema, que seas lo único que no quiero ver o experimentar. Me he aventurado a hacer y deshacer, a conocer todo aquello que está allá afuera, me he atrevido a saltar, a viajar y conocer otras culturas, a vencer mis más grandes miedos, y aun así tú sigues siendo a lo que más le temo.

La vida me ha presentado la felicidad en su estado más puro y perfecto, y aun así te has atrevido a pararte frente a mí para llevarte algo que quería con toda el alma. ¿Cómo te atreves a venir así, a pararte en mi casa, sin invitación alguna para irrumpirla y arrancarme un pedazo de mí? ¿Quién carajos te crees?

Eres esa sorpresa que no me causa emoción, esa que llega arrasando con todo y todos, y sin previo anuncio, tal como lo hace un huracán. Eres tan descarada que te presentas para arrancar sonrisas y hacer florecer dolores y sufrimientos, sin importar nacionalidades, países o religiones, eres la única que ataca a todos por igual.

A pesar de que todos en este mundo somos distintos, de alguna manera tu llegada es la misma en todos los rincones. No importando clases sociales o idiomas, llegas igual de repentina para el pobre que para el rico, para el que vive cerca o lejos, para el que le reza a Jesús o a Buda, para el bandido y para el santo.

Te he visto a la cara, de frente me has mirado y me has dejado claro lo desalmada que eres. Me has dejado perfectamente claro lo fuerte que eres, créeme. Me has hecho conocer el dolor más profundo, ese que parece llevarse una parte de ti mismo con el, ese que te hace derrumbarte y no querer saber nada del mundo.

Te he rogado, te he suplicado de rodillas por un poco de piedad, y no te ha importado un carajo, ni mis lágrimas ni mis ruegos. Has logrado llegar y burlarte, reírte de mi dolor y del de los demás, para luego irte campante llevándote contigo una pieza de mí, como si de un trofeo se tratara.

Mil veces te he preguntado con un grito en carne viva el porqué de tu llegada, porqué a cierta persona, porqué cuándo más feliz era, porqué ahora o no después y ciertamente porqué eres tan injusta. Sin embargo, sé que esas respuestas no tienen ni tendrán respuesta por parte tuya, ni por parte de nadie nunca.

He visto cómo el cielo cambia de color, pareciendo reflejar el dolor que mi alma exhala gracias a ti. Me ha costado mucho poder reincorporarme, e incluso he llegado a pensar que no lo lograría gracias a esos recuerdos que se plasman en un corazón vacío y en un cuerpo lánguido, que parece carente de vida porque ha sido golpeado por el dolor.

Me has roto tanto, que alguien podría haber armado un rompecabezas con todas mis piezas. Has logrado convertirme en algo que ni siquiera yo misma conozco, alguien que siente como se tambalea buscando respuestas y olvidos, alguien que busca en el recuerdo algún consuelo.

¿Te has preguntado todo lo que le quitas a las personas? Seguramente lo sabes, eres la especialista en eso. Has causado los más grandes dolores, has logrado provocar las despedidas que más le pueden calar a alguien hasta lo más profundo de su ser. En algún momento todos hemos sido presas de las consecuencias que tu llegada trae, y al mismo tiempo me has hecho presa de mis propios pensamientos.

¡Que ironía que lo único malditamente seguro de la propia vida es que algún día, todos nos hemos de topar contigo!, ¿no crees? En algún momento TODOS, absolutamente todos (sin importar dinero, condición física, religión, nacionalidad o sexo) nos vamos a topar de frente contigo y no habrá escapatoria alguna a ese encuentro.

Nadie sabe exactamente en qué momento, pero así será, y eso es lo único, LO ÚNICO que tenemos seguro en nuestras vidas: nos vamos a morir. Todo lo demás conlleva un riesgo, dudas, preguntas, enigmas escondidos sin respuestas, todo puede salir bien o no, la vida no es perfecta ni mucho menos nos sonríe todo el tiempo.

Cosas horribles pasan, y en las que no siempre tú tienes que ver, todo a nuestro alrededor es un conjunto de incógnitas que debemos ir resolviendo a lo largo de nuestras vidas. Conforme vamos creciendo, logramos comprender nuevas cosas, nos vamos haciendo un poquito más fuertes, vamos aprendiendo por dónde sí y por dónde no.

Aunque muchas veces, el veredicto de las cosas no está en nuestras manos, la vida pega y pega duro, pero eso tú ya lo sabes más que bien ¿verdad? Mi punto al escribirte esto, es poder decirte de frente que me has hecho cuestionarme el propio sentido de la vida, cuál es la verdadera razón por la que estamos parados en este planeta.

He aprendido gracias a ti que nada es eterno, he aprendido a no vivir en la mentira que eso significa. Muchos vivimos todo el tiempo pensando que estaremos aquí para siempre, que acabamos por ir postergando las cosas por creer firmemente en que habrá un siguiente día, un siguiente minuto para nosotros o para los que están a nuestro alrededor, y no siempre es así.

Al final creo que todos podemos aprender algo de ti, en cierto modo todos podemos agradecerte un poco por tus enseñanzas. ¿Enseñanzas? Sí, porque al final de todo, el dolor es algo que enseña, y que nos hace mucho más fuertes si logramos prestarle la suficiente atención.

Yo siempre he creído que por algo se nos otorgó el dolor, porque a pesar de lo mucho que algo nos pueda doler, el dolor enseña. Ese dolor nos hace darnos cuenta que somos mucho más fuertes de lo que pensábamos, que podemos seguir, echarle ganas y continuar con la cabeza en alto.

En tu caso, cuando llegas y te llevas algo que amamos, nos das una oportunidad que viene en forma de cierto regalo con una envoltura amarga y horrible, pero que al final es un regalo. Te vas, nos dejas con un hueco en el alma, pero con la oportunidad de poder crecer, aprender algo y ser mucho más fuertes.

Al principio es muy difícil poder querer abrir este regalo, y es más, hasta sano es poder dejarlo un tiempo guardado. Tú sabrás bien que tu trabajo nos causa dolor, todos te lo hemos dicho, y para que ese dolor se cure, se requiere de un periodo de tiempo considerable.

Pero el tiempo por sí solo y por arte de magia no nos va a acabar de sanar por completo, y es entonces cuando debemos abrir ese regalo que nos dejaste. Al hacerlo, el dolor parecerá renacer de las cenizas, pero quiero que entiendas, que solamente nosotros somos capaces de decidir si tomamos toda la fuerza necesaria para salir de nuevo para volver a intentarlo o si nos hundimos en un abismo toda la vida.

Podrás venir y llevarte lo que más quiero, pero no tienes el poder de llevarte mis fuerzas o mis ganas de salir adelante, mis ganas de amar más, de querer vivir apasionadamente todo el poco o mucho tiempo que me quede, antes de que vengas por mí. Esas son exclusivamente mías.

Serás capaz de ver mis lágrimas y mi dolor, porque soy una mujer que me permito sentir, por igual mi felicidad que mis tristezas. Así que no dudo que habrás logrado ver cómo sufro, cómo me puedo llegar a quebrar, pero te juro que de igual manera, lograrás ver cómo salgo adelante cada vez que me tumbes.

La lección de vida que dejas es muy dura, pero a la vez muy sabia, y el lograr entenderla es solamente nuestra responsabilidad, porque nadie va a venir a hacerlo por nosotros. Porque ¿sabes qué?, a pesar de todo el dolor que acarreas con tu llegada, a pesar de que el sufrimiento pueda muchas veces tirarme de rodillas ante ti, y quebrarme por dentro, eres mi mayor inspiración.

Eres mi mayor fuerza porque tú eres la que me da las ganas de seguir, de querer comerme al mundo, de amar con todas mis fuerzas, de luchar por mis sueños más locos aunque todo mundo se burle de mí, de seguir y seguir, para ir en búsqueda de mi felicidad todos los días.

El saber que un día me voy a morir, que un día vas a venir por mí, me hace sentirme más viva y con más fuerza. El simple hecho de comprender que un día todo se va a acabar, me hace luchar todos los días por lo que más anhelo, me hace querer vivir a tope porque sé que en algún momento todo terminará.

Te he odiado, ay ¡cómo te he odiado!, pero también cómo me has hecho aprender y comprender muchas cosas. Gracias a ti, he aprendido que la vida es a veces tan corta como un suspiro, que se te puede ir sin emitir ninguna alarma, que estamos aquí de paso y que nos debemos a nosotros mismos luchar para poder vivir la vida que queremos, aquella que nos llena de felicidad.

Decía en el principio que eres a lo que más le temo, y en parte es cierto, ¿pero sabes qué? Al escribir estas líneas, le tengo más miedo a algo que es mucho más superior a ti y a todo tu poder, y simplemente se trata de: Estar muerto en vida.

Aquel que vive una vida que no desea, aquel que hace todos los días algo que no le gusta, aquel que está con quien no ama, aquel que todos los días se despierta para poder encontrarse con un ser que no es feliz. Esos son los muertos en vida, y esos son los que más me dan miedo a mí y me aterra convertirme en uno.

Son aquellos que viven sin saber vivir, aquellos que terminan olvidando verdaderamente qué es lo que los apasiona y los hace felices. Son los que acaban por sucumbir al sistema o a sus propios y más obscuros miedos, y nunca se atreven a buscar en realidad lo que su alma pide a gritos, y lo peor es que muchas veces terminan olvidándolo.

Que curiosa la vida, que puede convertirse para muchos, en un propio infierno por estar muertos, aunque sigan caminando. Se acostumbran tanto a una vida infeliz, miserable, carente de emociones y pasiones, que piensan que esa es la vida que les tocó vivir, y que no hay forma de revertir eso.

Seguramente eso es algo que te causa asombro y hasta risa, ¿no? ¿Cómo es posible que si se nos dotó de vida, la desperdiciemos haciendo algo que no nos llena y sabiendo que no es eterna? Es una muy buena pregunta, y creo que puede haber muchas respuestas para ella.

Para muchos es la única opción de vida, para otros sus temores no los dejan creer lo que pueden llegar a ser y hacer, y para muchos otros es solamente algo pasajero según ellos. Se la viven creyendo y pensando cosas como: “Esto no será así para siempre, es mientras la vida me permite hacer lo que me gusta o estar con quien quiero” o “Ya lo haré después, la vida es larga”.

Creen que nunca vas a llegar a tocar a sus puertas, ¡qué curioso e ingenuo! ¿No crees? Creen que tendrán todo el tiempo del mundo en esta tierra, que su vida no viene dotada desde la concepción con un reloj invisible, que de alguna manera nos va contando cuánto tiempo nos queda disponible.

El no saber exactamente la cantidad exacta de cuánto de ese tiempo disponemos, es parte de la propia existencia humana, y a la vez se vuelve un incentivo para querer aprovecharlo a su máximo esplendor. Desgraciadamente, para muchos no es así, se la pasan viviendo una vida que no quieren vivir, y eso es lo peor que le puede pasar a alguien.

Cuando tú llegas es el fin inevitable, no hay vuelta atrás, tú no cambias de opinión: llegas y llegas de forma certera y segura. Tú causas esa muerte corpórea, y te llevas para siempre a las personas de esa manera, pero la muerte en vida es algo que nosotros mismos nos causamos, y de la que sí hay regreso, aunque muchos piensen que no es así.

Pero esa es única y exclusivamente nuestra decisión, si queremos verdaderamente vivir o encadenarnos a una muerte en vida para siempre.

Te voy a decir algo, y con esto termino de dirigirme directamente a ti: No vivo esperándote, preocupada de cuándo irás a llegar, te respeto y sin duda pienso en ti, pero no lo hago con preocupación por lo que me ha de suceder cuando llegues. Sé que lo harás, pero prefiero vivir entera, feliz, disfrutando cada segundo que se me brinde en este mundo, prefiero todos los días luchar por no estar muerta en vida, y no hacerlo con la ansiedad o la angustia diaria de saber en qué momento exacto vendrás.

Te lo dije, y te lo repito, eres un gran motor para mí porque me haces salir a partirme el lomo a diario para buscar ser lo que deseo. Sé que vendrás, pero querida: no te espero sentada, me encontrarás activa, siendo feliz y sin duda, viviendo al máximo cada suspiro que me resta.


Ahora quiero decirte algo muy importante a ti, a ti que me lees y que al igual que yo, sigues respirando en esta tierra:

¡Vive! Pero verdaderamente vive, sin miedos o ataduras y con toda la fuerza del universo. ¡Vive de verdad! Y hazlo HOY. 

No pierdas el tiempo haciendo algo que no amas o siendo algo que no eres, la vida es corta para eso, créeme. No tendrás todo el tiempo del mundo, desata amarras, libérate, ama con toda el alma, sin miedos, sin reproches, ama a quien tú desees, ama lo que haces, trabaja duro por lo que quieres porque no será nada fácil, pero vive, y vive pleno porque solamente tienes una única oportunidad para hacerlo.

Enamórate mil veces, besa y abraza todo lo que puedas, que amar es de las mejores bendiciones que se nos pudo dar. Come todo lo que te guste, has el ridículo, intenta hacer esas cosas que jamás pensaste que podrías atreverte a hacer, ríe a carcajadas, grita, brinca, corre, piérdete, nada en el mar, ve las estrellas, disfruta de la compañía de alguien al que ames, disfruta de tu propia compañía.

AMA, AMA, AMA TODO LO QUE PUEDAS  Siempre valdrá la pena sentir como tu corazón late a mil por hora, aunque a veces no todo salga bien o te correspondan. Muchos viven toda su vida reprimidos por no atreverse a sentir y a amar porque los han roto tanto, que no quieren volver a intentarlo, tú no acabes así, que el amor es lo que le da sentido a la vida.

Te van a romper el corazón muchas veces, aprende de ello, cáete, levántate y aprende del dolor. La vida no es justa, entiéndelo, pero vive como si lo fuera, vive orgullosamente, honestamente, ama y respeta a las personas, busca ser mejor todos los días para ti y para los demás, sé humilde, abre bien los ojos y el corazón.

No pierdas tiempo en reproches, deja de quejarte por todo lo que te pasa, porque en gran mayoría tú eres responsable por eso, sal y trabaja por lo que quieres y te mereces en la vida. No te conformes, ve por más, se todo lo que los dempas te dijeron que no podrías llegar a ser jamás.

La vida te golpeará duro, muy duro a veces, pero eres fuerte, eres mucho más fuerte de lo que crees, reincorpórate y vuelve a empezar. Equivócate, no pasa nada, de los errores a veces es de lo que más se aprende en la vida.

Llora, llora todo lo que tengas que llorar cuando sea necesario y cuando el dolor te quiebre, pero levántate y continúa. No dejes que nadie te diga jamás los sentimientos que debes de sentir, permítete ser y sentir todo lo que tu alma pida.

No dejes que las envidias, celos, o la maldad te carcoma por dentro, solamente acabará por matarte poco a poco. Respira, tómate un tiempo cuando sea necesario, busca un mundo mejor para ti y para los demás, no malgastes todas tus fuerzas en alguien o algo que solamente te roba energía.

No te distraigas con tonterías que no valen la pena, date la oportunidad de sentir todas tus tristezas, enojos y frustraciones, pero has que prevalezcan todas tus fuerzas, emociones y felicidades. Has más de lo que te hace sentirte feliz y pleno, que no hay nada que te llene más de vida.

Disfruta de los placeres de la vida, de los simples y de los complejos, de todos y cada uno de ellos. Da todo de ti siempre, entrégate al cien por ciento a tus metas, a tus amores, a ti mismo. Quiérete y respétate más que a nadie en el mundo, porque serás la única persona que esté contigo para siempre, aprende a estar solo y a disfrutar de ti mismo. Aprende a escucharte y conocerte.

No te preocupes demasiado por lo que va a pasar en el futuro, todo puede cambiar en un instante. Atrévete, lánzate al vacío aunque te puedas estar muriendo de miedo, lo que encontrarás del otro lado no puede ser lo que planeabas, pero puede ser todo lo que deseas.

Nunca lo sabrás si no lo intentas, si no brincas, si no tomas esa loca oportunidad. A veces de las casualidades, obtendrás grandes tesoros, aprovéchalos. No vivas reprimido por todas esas cosas que alguna vez quisiste hacer y que nunca te atreviste por miedo o por lo que decían los demás.

¿Te imaginas todo lo que podrías obtener si simplemente lo intentas? Da ese paso, no dejes que el miedo te detenga porque te puedes arrepentir toda tu vida. Dile a la chica o el chico que te gusta que lo quieres, toma esa oportunidad, cómete ese platillo extraño, salta de ese paracaídas, atrévete a irte del otro lado del mundo por amor. Al final, todo tiene solución, ¿sabes? no pasa nada si te equivocas, el mundo no se va a acabar por eso.

No vivas complaciendo a los demás, te va a acabar por lastimar, al final tú eres al único que importa que complazcas. Busca lo que a ti te genere felicidad. Punto.

No vivas corriendo, a veces queremos obtener todo rápido e inmediatamente. Las mejores cosas tardan en llegar, pero no llegan solas, trabaja duro todos los días por que lleguen, recuerda que si fuera fácil todo el mundo lo haría. Al mismo tiempo recuerda dejar fluir al universo, no todo lo puedes controlar, no te estreses por eso.

La gente siempre va a hablar, siempre. Toma los comentarios que creas que te pueden ayudar a despegar, y tira a la basura aquellos que solamente buscan hundirte. Eres dueño de tu vida, es tu responsabilidad ser feliz, de nadie más. No te preocupes por lo que los demás digan o especulen, lo importante es que tú seas feliz, las personas que te amen te amarán tal y como eres.

No dejes que te cambien el alma, no dejes que nadie entre tan profundo dentro de ti para cambiar quien que eres., tu esencia. Eres increíble y maravilloso así como eres, con tus virtudes y defectos, aprende a conocerlos para que no te causen problemas.

Lee, platica, discierne, pregúntate todo. Pregúntate siempre todo, si estás parado en dónde quieres estar, si verdaderamente amas a esa persona, si quieres o no quieres, y si algo no te gusta, cámbialo. Tienes la capacidad de elegir, úsala con sabiduría.

Tu libertad es lo más valioso que tienes. Piensa, sé, actúa, ama y recorre libremente todo lo que puedas, no dejes que nadie te imponga algo. Lucha, lucha por ti, por lo que eres, por lo que quieres, por quien amas, por tus ideales, por lo que crees, lucha. Muchas veces será muy difícil, pero confía en mí, siempre valdrá la pena.

Sé responsable contigo mismo, con tu cuerpo, con tu mente, con lo que haces a diario. Piensa, no te dejes llevar todo el tiempo por los instintos o por los demás, al final tú eres el que vas a acabar solamente contigo. Responsabilízate de tus actos y de tus errores.

Dejar ir está bien, hazlo cuando sea necesario. Suelta aquellas cosas y personas que te lastiman, que te hacen daño, que no te dejan avanzar. Necesitarás mucha fuerza y voluntad para hacerlo, te dolerá, pero al final será lo mejor que podrás hacer, comprende que simplemente algunas cosas no son para ti.

Sentir miedo es normal, pero que no te frene porque podrá sumirte en un vacío muy profundo, y del que es muy difícil salir a veces. No dejes que tus temores imaginarios te paralicen y no te dejen vivir tus realidades.

Así como fuimos dotados de poder sentir dolor, también lo fuimos de poder sentir amor, placer, cariño, emoción, gozo, felicidad, y pasión. Disfruta de todo lo bello que tiene la vida, no te quedes con las ganas de experimentar algo que llene a tu corazón.

No te olvides de tus pasiones, son las que le dan sentido a tu vida. Si te olvidas de ellas, es como si perdieras aquello que te hace ser quien eres, date tiempo siempre para ellas. Confía en mí, no las pierdas de vista.

Dedícale tiempo de calidad a las personas que quieres, lo mejor que le puedes regalar a alguien es tu tiempo y compañía. No lo malgastes en tonterías, guarda ese celular, camina, ve a los ojos y platica con tus amigos y con los que amas.

Dile a la gente que amas, cuánto la amas, pero sobre todo, demuéstraselo. Nunca son suficientes las veces para decirle “Te amo”, “Te adoro”, “Gracias por estar a mi lado” o “Eres lo mejor que me ha pasado” a alguien, hazlo, porque luego puede ser demasiado tarde.

Tienes la capacidad de elegir, hazlo, carajo. Elige qué quieres estudiar, qué quieres hacer, en dónde quieres vivir, con quién quieres estar, qué es lo que te hace feliz, pero elígelo tú, no dejes que nadie te haga elegir algo que tú no deseas. Tú vida es tuya, no lo olvides.

Ser diferente está bien, no busques encajar siempre, te hará daño. De las rarezas más extrañas del mundo, vienen las más grandes maravillas. Eres increíble con todo lo que te hace ser tú, no lo olvides. 

Viaja, viaja todo lo que puedas. Cerca o lejos, en tu país o en otro, pero viaja. No hay nada que enseñe más en la vida, que poder descubrir nuevos horizontes, nuevas formas de vivir para enriquecer a la tuya. Ve, aprende, sensibilízate, come, reza, ama en otro idioma.

Viaja acompañado, viaja en pareja, bien dicen que solamente conoces a alguien verdaderamente cuando viajas con el. Pero también viaja solo, te hará descubrir cosas dentro de ti muy importantes, no tengas miedo.

Ve y descubre todo lo que el mundo tiene para ofrecerte, no te detengas, ve por más siempre, que mientras más conozcas, más nutrido estará tu corazón y tu mente. Abre tus alas y vuela que la vida es corta para nimiedades. No lo olvides, por favor.

¡VIVE, VIVE HOY, VIVE EN ESTE INSTANTE! Mañana puede ser demasiado tarde, no dejes que a ti te pase...

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